Mis 5 claves para afrontar el miedo

Tras un sincero análisis personal de mis emociones, resulta ser que el miedo es la emoción predominante a lo largo de mi vida.

Tras un sincero análisis personal de mis emociones, resulta ser que el miedo es la emoción predominante a lo largo de mi vida. ¡Cachís! Visto así, tengo que dar la razón a    E. Punset cuando afirma que: La verdadera felicidad es la ausencia del miedo. ¡Qué a gusto me siento cuando no siento miedo!

¿Cuándo surgen mis miedos como protagonistas?

 

¿Y cuáles son mis claves para afrontar el miedo?

He encontrado estas cinco claves para gestionar mis miedos, y que me acercan a la felicidad.

a.- La seguridad y el control sobre lo cotidiano. Me siento segura si a lo largo del día todo funciona como de costumbre (el coche, la luz, el ordenador, el móvil, el despertador, el agua caliente …) o si todo se desarrolla según lo esperado (el trabajo, los mensajes recibidos, las relaciones personales, mi estado físico saludable …). Siento esa sensación de control, autocomplacencia en mi competencia y eficiencia. Pero siempre pasan cosas, hay imprevistos. Entonces me toca gestionar los factores estresantes con estas tres estrategias:

b.- El equilibrio entre la resistencia al cambio y la novedad. Mi cerebro se inquieta ante las situaciones nuevas. Por un lado, tira de esa función básica del miedo de ponernos en alerta para centrar la atención y la energía en lo novedoso (eutrés). Por otro, mi cerebro se resiste al cambio. Prefiere la inercia de las costumbres, lo conocido, antes que “perder el control de la situación” ante lo desconocido. Afortunadamente, siento también dosis altas de curiosidad, que me hacen  descubrir, experimentar y disfrutar de la novedad.

c.- La pertenencia a grupos, es decir, mi red de relaciones interpersonales. En un mundo global y de redes, la felicidad también está

d.- La búsqueda de sentido y de autorrealización, entendida como búsqueda de transcendencia, de encontrar un lugar en la vida, algo que siento que aporto a los demás. En mi caso, me he centrado en la relación de ayuda. Cuando hago algo relacionado con ello se nutren mis sentimientos de competencia y de autonomía personal. Cuando no encuentro el sentido de lo que estoy haciendo o no sé cuál es mi lugar, pierdo la motivación y gana el desánimo.

e.- El disfrute de lo placentero. Mi cerebro, cuando recibe estímulos agradables, genera dopamina, serotonina, endorfina y oxitocina. Ello se traduce en sensación de bienestar. Por ejemplo, cuando estoy ante un cuadro que me atrae, se produce una reacción química en el celebro, una estimulación neuronal, una excitación, casi como el impacto de una droga. También cuando imagino escenarios placenteros, el soñar despierta, anticipando una situación deseada (un encuentro amoroso, un trozo de tarta de chocolate negro…). Lo mismo sucede bailando una kizomba, durante un paseo entre los piornos de la Sierra de Gredos en primavera… Son lo que Maslow denominó como “experiencias cumbre”, donde pierdes la noción del tiempo. A veces, la anticipación de las escenas resulta más excitante o placentera que la situación real en sí.

En resumen, mi fórmula para gestionar adecuadamente el miedo, es tener en cuenta estos cinco pilares o claves.  

¿Te pasa a ti igual? ¿En qué te has sentido identificado/a?

 

Kenia Navarro. Psicóloga clínica y coach emocional

Fecha de publicación: 01/05/2019